lunes, 29 de junio de 2009

Ensalada templada de espinaca fresca con delicia de champiñón


Os voy a proponer una ensalada muy especial. Alta cocina vegetariana para días señalados o momentos en los que queréis algo diferente. Una experiencia en la que podremos saborear la textura de la verdura en crudo junto a una salsa satinada que le da calor, olor y magia. Además, es muy fácil de preparar.
ENSALA TEMPLADA DE ESPINACA FRESCA CON DELICIA DE CHAMPIÑÓN
Ingredientes para la delicia de champiñón: Una cebolla grande, 400 gramos de champiñones lavados y limpios, 5 cucharadas soperas de vino blanco, una pizquita de nuez moscada, sal de Ibiza, un chorrito de aceite, 250 ml de salsa de soja para cocinar (tipo sustitutivo de nata líquida), fuego muy lento y buenos propósitos a la hora de cocinar.
Ingredientes para la ensalada de espinaca fresca: 400 gramos de espinaca fresca cortada.
Ponemos el aceite en la sartén. Cuando esté caliente añadimos la cebolla, la nuez moscada y la sal. Pasados 9 minutos, agregamos los champiñones, que tendrán que hacerse a fuego lento con el vino. Cuando esté consumido todo el jugo de los champiñones, ponemos la salsa de soja para cocinar. Hierve un minuto y apagamos la cocina. Lo dejamos reposar 13 minutos y lo presentamos en el plato sobre las espinacas. ¡Está delicioso, a disfrutarlo!
Ingredientes en caso de que no encuentre salsa de soja tipo nata para cocinar: 100 ml de aceite de girasol, 100 ml de leche de soja, especias al gusto. En una batidora ponemos el aceite de girasol y la leche de soja con las especias. Se acciona el botón, se mezcla, emulsiona levemente y ya está la salsita.

viernes, 26 de junio de 2009

Lentejas con aroma de canela






Os voy a ofrecer una receta de un plato bien caliente con un toque exótico. La canela consigue que las lentejas adquieran una textura de los aires de oriente y se expandan hacia unos límites insospechados. Un toque de cúrcuma también ayuda. Pero, en el fondo, siguen siendo un ingrediente tradicional y muy reconocible.
LENTEJAS CON AROMA DE CANELA
Ingredientes: 3 tazas de lentejas, 13 tazas de agua, 2 ramas de apio, 1 puerro, 1 zanahoria, 1 cucharada de canela, 2 cucharadas de cúrcuma, 1 cucharada de pimentón, 1 chorro de aceite de oliva virgen, sal de Ibiza al gusto y un olfato privilegiado para percibir el embriagador eco de las especias.
La elaboración es muy sencilla. En una cacerola grande ponemos el aceite. Mientras se calienta, cortamos las hortalizas muy pequeñitas, y las añadimos al guiso. Cuando están un poco hechas, ponemos la canela, la cúrcuma, el pimentón y la sal de Ibiza. Sólo nos falta echar las lentejas y el agua. Rehogamos la legumbre, que habremos tenido en remojo con antelación durante 10 horas. Una vez que hemos mezclado bien con el resto de los ingredientes, agregamos el agua. La cazuela estará a fuego lento hasta que alcance la ebullición, cuando hierva, bajaremos el fuego. Estarán cocinándose unos 70 minutos. Tendremos que estar al tanto para que las lentejas no se peguen, por eso, removeremos de vez en cuando con una cuchara de madera.
Observaciones: Si hay que añadir más agua, la pondremos según el gusto de cada uno. El tiempo de cocción es orientativo. El plato adquiere una nueva dimensión con un chorro de aceite de oliva virgen extra una vez que hemos presentado el plato.

jueves, 25 de junio de 2009

Ponche de cerezas (Cherry Punch from heaven)






Llega el verano y los canales de televisión, los espacios de las revistas y las vallas publicitarias se llenan de rutilantes y famosas estrellas que prestan su imagen para anunciar refrescos. Yo tengo a mi rutilante estrella particular que ha accedido a posar para la bebida, gracias, María de los Ángeles. La luz que veis irradia de ella, no del sol.
Pero esos líquidos de botella están repletos de azúcares y/o edulcorantes, colorantes, conservantes, acidulantes y "a-saber-que-antes". Entonces salta la mente a decir qué vida más perrilla que ya no voy a poder disfrutar de un refrigerio chispeante. No dejéis que el caballo vuele solo y el aspecto más cerebral tome las riendas de la vida. Existen soluciones exquisitas. ¡Os voy a hacer una propuesta sana y natural!

CHERRY PUNCH FROM HEAVEN
Ingredientes: 500 gramos de cerezas bien maduritas, 6 limas, dos litros de la mejor agua mineral con gas (si no os va el gas, la ponéis sin gas), 45 hielos de agua de manantial, copas de martini y un horizonte bonito para ver el atardecer.
La receta es muy sencilla. Quitamos los huesos de las cerezas. Hacemos un puré con ellas en la batidora. Sacamos el zumo de tres limas y lo añadimos. Las otras tres las cortamos en cuadraditos. Mezclamos las cerezas, el zumo de lima, los trozos de lima y el agua mineral. Lo ponemos en un recipiente bonito a enfriar teniendo en cuenta que luego quepa el hielo, que añadiremos justo al servir. ¡Un brindis por vosotros!
Observaciones: Si lo queréis más dulce añadid sirope de salvia o agave a la mezcla antes de servir. La cantidad depende de lo golosos que seáis. Cuánto más madura esté la fruta, más edulcorada, eso no lo olvidéis.















miércoles, 24 de junio de 2009

Mahonesa Vegana



Una receta básica para todos los alérgicos al huevo, aquellos que temen la salmonelosis, y los que quieren disfrutar de la salsa sin materia de origen animal... ¡YA TENGO VUESTRA SOLUCIÓN!
Ingredientes: un vaso de aceite de girasol, un vaso de leche de soja, el zumo de un limón, sal al gusto y una sofisticada tarde de desenfrenada seducción.
Ponemos el aceite de girasol con la leche de soja y la sal en un recipiente y batimos. Cuando la mezcla está homogeneizada con la batidora, añadimos el zumo de limón. Accionamos el aparato otra vez. Cuaja y ya está...
Observaciones: Se puede añadir ajo, tipo all i olli, o las especias que queramos. Podemos llevar la sala de picnic sin temor a que se estropee...

lunes, 22 de junio de 2009

Mandala de dos melones al exquisito aroma de menta



Estamos en el pleno verano en el hemisferio norte. Atrás quedan los abrigos, los momentos en los que nos hemos cubierto el cuerpo, los vientos fríos, y los días oscuros. La luz y las sensaciones térmicas agradables nos invaden. El aroma estival nos embriaga. Tenemos ganas de exponer más y más centímetros de piel al sol. Buscamos la playa, el río, la piscina... Si estamos trabajando, pensamos en cuándo serán nuestras vacaciones. Queremos divertirnos y compartir los placeres de la vida.
Uno de ellos es la comida. Y qué sensación más estimulante hay en la vida que llegar de tomar el sol y tener en la nevera una comida preparada. Y más en concreto, un plato previamente elaborado y listo para ser disfrutado. Algo ligero, sencillo, sano y muy sexy. Me atrevería a decir que incluso afrodisíaco.
¡Mandala de dos melones al exquisito aroma de menta!
Ingredientes: 300 gramos de melón piel de sapo cortado en daditos, 300 gramos de melón cantaloop cortado en daditos, una manzana ácida Granny Smith, el zumo de un limón, 9 hojas de menta y un ser querido para darnos los trocitos con la mano.
La receta es muy sencilla pero extremadamente efectiva. Tan sólo hay que tener en cuenta un par de claves. Este plato no es sólo para deleitar las pilas gustativas. Queremos que se disfrute con el tacto, por eso recomendamos comerlo con las manos; y también por la vista, así que os aconsejo que decoréis el plato con la mayor belleza posible y sacando toda vuestra creatividad. Por supuesto que el olfato se estimulará con la menta, y me atrevo apostar que el oído también. Si te lo da alguien, no podrás evitar hacer "MMMM", y si tú lo pones en boca de alguna persona, lo podrás escuchar en tus pabellones auditivos.
Cortamos la pulpa de los melones y lo ponemos en plato. Pelamos y cortamos la manzana ácida. Nada más tenerla cortada la sumergimos en el zumo de limón, para que no se oxide. Es muy importante, porque si no lo hacemos bien, se pondrá negra. Resulta más bella siendo blanca como las otras frutas. Una vez que tenemos todos los trocitos de las frutas colocados artísticamente, después de haber rociado sobre ellos el resto del limón, esparcimos sobre todo la menta que habremos picado previamente. Una lluvia verde sobre unas montañas blancas. Una explosión de color, aroma y sabor.
Ahora lo ponemos en la nevera tres horas.
A la hora de comer, podréis comprobar cómo una cosa tan sencilla es espectacular, sobre todo en verano, y con buena compañía. Es muy ligero, con pocas calorías, y extremadamente sano.

viernes, 19 de junio de 2009

Potaje de soja verde que te quiero verde


¿Queréis llegar a ser unos viejos verdes?



No, tranquilos, no me refiero a esas personas de avanzada edad que buscan el contacto con un bello cuerpo lozano de manera enfermiza, y que de su boca sólo salen comentarios picantones. Me refiero a un ser adulto en la plenitud de su vida, que está en contacto con la naturaleza, que se ha enfrentado al tiempo con arrojo y que no teme el paso de los años.



¿Queréis poneros verdes?



No, tranquilos, no me refiero a criticar a los demás por todo lo que hacen. Tener envidia y buscar el más mínimo fallo en el entorno para poder sacar punta hasta límites insospechados. Me refiero a una persona capaz de aceptar las idas y venidas de la vida con equilibrio, y tomar las riendas de su existencia valerosamente para llevarla por dónde quiere.



¿Queréis dar luz verde?



Con esta receta, lo podremos hacer. Es soja verde. Habas de soja mungo en estado puro que nos darán bienestar interior (estilo el yogur del anuncio), bienestar exterior y mucho buen humor. Su aspecto cocinado no es el más hermoso del mundo, pero no siempre hay que dejarse llevar por las apariencias. Sus isoflavonas os harán brillar.


Ingredientes: 400 gramos de soja verde, 5 zanahorias, 2 cebollas, 1 ñora, pimentón, cúrcuma, una pizca de nuez moscada, 3 cucharadas soperas de aceite de oliva, medio vaso de vino blanco, 5 vasos de agua, sal y un suspiro.


Ponemos el aceite en una cazuela a calentar a fuego lento mientas cortamos y pelamos las cebollas y las zanahorias. Cuando el aceite esté caliente echamos estas hortalizas a fuego medio. Troceamos la ñora muy pequeñita y lo añadimos a la mezcla. Lo removemos todo bien y ponemos las especias, la sal y el vino. Hacemos un sofrito, y cuando se haya consumido el vino, echamos la soja verde, y cinco vasos de agua. Lo ponemos a fuego vivo hasta que hierva. Una vez que ha alcanzado la ebullición, soltamos un suspiro a la mezcla y lo ponemos a fuego lento dos horas. Lo removeremos de vez en cuando y añadiremos más agua si lo consideramos necesario.


Observaciones: La soja verde tiene un sabor muy sutil, algunas personas pueden considerarla sosa, en ese caso, se puede especiar un poco más al gusto. En el herbolario se puede encontrar caldo vegetal en pastillas sin glutamato, también se puede añadir. Un buen chorro en crudo de aceite de oliva virgen extra de primera presión en frío puede ser un gran aporte final. El apio crudo picado extremadamente fino sobre el plato le da un toque crujiente especial.


jueves, 18 de junio de 2009

La sopa de las 34 cerezas









Llegó la temporada estival. Nos hemos dado cuenta porque los cerezos ya tienen sus pendientes rojos. Este año se han puesto más pendientes que nunca, y las copas de estos árboles parecen una bella mujer que ha decidido lucir encima de su bello cuerpo todos los abalorios que posee.
Pero no es bisutería, las cerezas son auténticas joyas de la naturaleza. Sutiles e intensas, sabrosas y delicadas, humildes y exquisitas. Ellas son hermosas porque la tierra las ha creado así, y saben lucirse, porque ésa es su auténtica misión. Han nacido para irradiar belleza.
Esto me recuerda una sopa de verano clásica con un toque diferente... un gazpacho afrutado... una crema fría repleta de antioxidantes. La sopa de las 34 cerezas.
Ingredientes: 34 cerezas, 1 kilogramo de buenos tomates, medio pepino pelado, sal de Ibiza, el zumo de un limón, 5 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra de primera presión en frío, y tener el paladar listo para una explosión de sabor rojo.
Es la receta básica de un gazpacho, pero con algunos ingredientes alterados y otros ausentes. Sacamos la carne de las 34 cerezas. Podréis comprobar cómo su jugo es tan intenso que las manos se quedan manchadas con su hermoso color. Ahí radica el poder de sus antioxidantes. Las ponemos en la batidora junto a los tomates cortados, el pepino, el zumo de limón, el aceite... y la sal. He puesto sal de Ibiza, porque ésta le da un sabor especial, pero poned la que os guste. Lo trituramos bien con la batidora.
Si queréis una textura fina, lo pasas después por el chino, si no te importa que sea un poco integral, lo tomás así. Lo pones a enfriar y ya lo tienes. Es sencillo y práctico.
Observaciones: delicioso con una ramita de apio, con tropezones de pepino pelado, con trozitos de sandía para que sea más dulce, lo puedes aguar un poco si te gusta más ligero y tomarlo bebido.

martes, 16 de junio de 2009

Pisto cósmico

Vamos ahora con todo un clásico. No está especialmente considerado como vegetariano, pero lo es. Resulta exquisito para los días de verano y muy especial para compartir. Nos evoca las reuniones familiares, como las comidas de las abuelas. Recordemos su sabor intenso y amoroso.


Ingredientes: 3 cebollas, 2 calabacines medianos, 1 pimiento verde grande, 1 kilo y medio de tomates, un chorro de aceite de oliva virgen extra, sal al gusto y un poco de paciencia para poderlo degustar en una merienda en el campo con la brisa del atardecer.



Esta receta nos evoca la sencillez de la vida en el campo. Como aquel día en que un amado esposo de La Mancha trajo a su dulce Dulcinea parte de la cosecha que había recolectado en el huerto. Estaba agotado de las faenas campestres y sólo quería abrazar a su mujer para hacer el amor con ella. Tan fuerte y pura era su relación, que justo ese día concibieron su primer hijo. Al día siguiente, cuando el marido retornó a sus labores con la tierra, la esposa planificó un nuevo plato con lo que le había traído su esposo.



Cortó la cebolla, el calabacín, el pimiento y el tomate con esmero. Puso a calentar aceite en una cacerola de barro muy grande. Mientras utilizaba el cuchillo para conseguir que las hortalizas tuvieran un tamaño pequeño y uniforme, destilaba pasión por su pareja. Primero salteó la cebolla junto al pimiento... un poco más tarde puso el calabacín. Cuando las láminas de cebolla empezaban a clarear, como si fueran tan transparentes como los sentimiento que profesaba a su hombre, añadió el tomate y la sal. Lo mezcló todo muy bien. Lo puso a fuego vivo hasta que alcanzó la ebullición, y después lento para que cociera poco a poco. El buen amor se cocina lentamente. Mientras realizaba las tareas de la casa, pasaba de vez en cuando por la cocina, y removía el guiso con una cuchara de madera, evitando que se pegara. Lo tuvo tres horas. Chup chup hacía la cazuela, y pum pum su corazón por su esposo.


Por la tarde, cuando el varón regresó del campo, probó este plato. En su paladar se produjo una explosión y con una mirada se dió cuenta, al ver las bellas pupilas de la cocinera, que tenía delante a su alma gemela.



Observaciones: En la foto he decorado el piso con espinaca cruda y bayas de Goji. Podéis tomarlo con arroz integral, con un crujiente de seitán, con salchichas de tofu... o con lo queráis. Si te gusta especiarlo, se pueden poner los aderezos necesarios, pero si los vegetales son orgánicos y buenos, el sabor es delicioso por sí solo.

lunes, 15 de junio de 2009

BIENVENIDOS


Yo soy uno de vosotros…
Una persona a la que le gusta comer, que disfruta de la alegría de la vida. Alguien al que le agrada compartir a través de la alimentación, porque creo que comer es un placer. Y no puedo olvidar que la cocina ha de favorecer nuestra salud y no perjudicarla, y si añadimos un componente espiritual en la materia, mucho mejor.
A partir de ahora, os voy a ofrecer reflexiones culinarias y un enfoque nutricional vegetariano sin harinas refinadas, sin azúcar y sin lácteos. Expande tu mente y no pienses que eso son restricciones alimentarias, porque, en realidad, se abre ante ti un mundo inmenso de posibilidades.
Recetas sencillas y prácticas que te ayudarán a estar bien. Puedes ayudar a cambiar el mundo, cambiando tú por dentro... Tu cambio es el cambio universal...